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Aprendamos de los cefalópodos
June 25, 2008   
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“El Calamar”, inventado por el constructor polaco Michal Latacz podrá revolucionar el transporte acuático. El sistema de propulsión por ondas utilizado en él, que imita los movimientos de los cefalópodos, tiene solo virtudes: es silencioso, económico y eficaz.

Michal Latacz siempre se sintió fascinado por la naturaleza. Pero hasta que comenzó los estudios en la Academia Politécnica de Cracovia no tenía conciencia de los extraordinarios resultados que se podían conseguir observando la naturaleza con ojos de ingeniero. En sus estudios entró en contacto con la biónica, la ciencia que se ocupa del aprovechamiento de los procesos biológicos en la técnica y de la construcción de artefactos que imitan el funcionamiento de organismos vivos.

Cuando en cuarto año de su carrera recibió con otros estudiantes la tarea de elaborar un artefacto que aprovechase alguna solución técnica conocida en la naturaleza, Latacz ya tenía un proyecto en su cabeza. “Saqué la inspiración de la observación de los cefalópodos, es decir, de los pulpos y de los calamares. Me fascinaba la manera de moverse que tenían. De manera intuitiva sentía que podría conseguir algo interesante yendo por ese camino”, recuerda el joven inventor, cada vez más famoso, los comienzos de su trabajo sobre “El Calamar”.

La realización del proyecto
El proyecto de un vehículo con propulsión biónica resultó tan interesante que Latacz lo convirtió en tema de su tesis de licenciatura. Sin embargo, los análisis teóricos no daban plena satisfacción al constructor. Por eso decidió acometer por su propia cuenta la construcción de un prototipo y verificar así si de verdad un vehículo con semejante sistema de propulsión podría funcionar de manera eficaz. El trabajo con el prototipo le llevó más de os años. Muchos científicos le desanimaban diciéndole que su proyecto no era viable, repitiendo la frase: “Señor Michal, eso no puede funcionar...”. Para colmo se multiplicaban las dificultades técnicas, pero gracias a su tesón consiguió el éxito.

Mejor que la hélice
El corazón de “El Calamar”es el sistema de propulsión por ondas que sustituye la hélice tradicional. Aprovecha el efecto de la aceleramiento de las masas de agua con ayuda de “alas hidráulicas” de singular construcción que, unidas con el motor empiezan a ondear de una manera característica para los movimientos de los cefalópodos.

En la propulsión tradicional que aprovecha la hélice una gran parte de la energía que se transmite de la hélice al agua se malogra por culpa de fenómenos que no pueden ser eliminados. Se trata, ante todo, de la cavitación, es decir, de una transformación violenta del agua líquida en vapor, cosa que sucede como consecuencia de un cambio muy fuerte de la presión. Eso significa que la hélice funciona siempre dentro de una mezcla e líquido y gas y eso reduce su eficacia. El rendimiento energético de las hélices se ve reducido también por el hecho de que durante el funcionamiento ofrecen una gran resistencia frontal.

Las virtudes características
En el caso de “El Calamar” la resistencia frontal del ala hidráulica es mínima. Las turbulencias son también mucho menores y la cavitación, en la practica, no se produce. La propulsión biónica funciona de manera muy silenciosa y es muy económica. Como han demostrado las pruebas hechas con el prototipo la nueva tecnología, en comparación con las soluciones que se aplican actualmente, reduce el consumo de combustible en cinco veces.

Además, la eficacia de la propulsión, desconocida hasta ahora, garantiza parámetros de funcionamiento de la embarcación muy superiores tanto en lo que concierne a su puesta en movimiento como al cambio de rumbo y su detención rápida cuando hay peligro de colisión.

Los proyectos
Latacz, que ha patentado su invento, no tiene la menor intención de abandonar sus proyectos. Ahora le gustaría desarrollar la tecnología utilizada en “El Calamar” hasta el nivel que permita emplearla en el transporte acuático masivo y en el turismo. La tecnología de Latacz podrá tener aplicación también en muchos otros equipos, por ejemplo, en pequeños submarinos, en equipos automáticos para el estudio de ecosistemas (la propulsión silenciosa de Latacz no provoca estrés a los animales que viven en las aguas y no destruye la vegetación). Actualmente Latacz está desarrollando dos proyectos. En otoño del 2007 comenzó un estudio sobre una bicicleta acuática biónica ML300. El segundo proyecto es mucho más complejo. Se trata de un vehículo submarino tripulado con fines recreativos SR1200 Stingray que aprovechará – hablando en términos técnicos – propulsores con dirección hidráulica, de geometría variable. Ese sistema ha de garantizar una eficacia hidrodinámica y de maniobra desconocida hasta ahora. El Stingray aprovechará una nueva innovación ideada por Latacz, un sistema de cámaras de lastre activas e independientes que asistirán la regulación de la inclinación vertical y de la inclinación lateral de la embarcación. Todo ese sistema estará conectado con otro de timones independientes gracias a lo cual podrá realizarse las concepción del “vuelo submarino”, porque la manera de moverse del Stingray se asociará más con el vuelo de un avión que con el desplazamiento de un submarino clásico.

La financiación de la nueva tecnología
Ahora bien, la realización de las audaces ideas del constructor polaco depende de que haya también patrocinadores igualmente audaces. Por el momento los proyectos de Latacz cuentan con el apoyo, entre otros, de Dassault Systemes – productor francés de programas para ordenadores, CAD/CAM, pionero en la esfera del Eco Design y el fabricante internacional de colas utilizadas en la ingeniería, Loctite. También trata de ayudar al inventor el Parque Tecnológico de Cracovia que le cedió una sede a su empresa, Delta Prototypes. El constructor busca, no obstante, socios que estén dispuestos a invertir en la construcción de nuevos vehículos, en particular, de embarcaciones mayores. “Imaginemos un futuro en el que el transporte por agua será múltiples veces más barato. La adaptación de los barcos a la nueva tecnología es un gran reto que, si se consigue, podrá mejorar notablemente el estado del ambiente natural a escala global”, presenta Latacz su sueño.

KrzysztofJedrzejczak

More information about Micha³ Latacz water vehicles that have been awarded with Eureka Gold Medal at Brussels Innova 2007. Fair can be found on www.deltaprototypes.com.pl

Michal Latacz, 29 años, graduado de la Academia Técnica de Cracovia, propietario de la empresa Delta Prototypes, galardonado con la Medalla de oro Eureka, distinguido en la Feria Internacional de Innovaciones y Nuevas Tecnologías – Brussels Innova 2007. En marzo del año en curso distinguido con el premio del ministro de Ciencia e Instrucción Superior. En junio del año en curso nominado por la Fundación “T. Kosciuszko” para el premio “Tadeusz Sendzimir”. Sus soluciones técnicas están protegidas por patentes internacionales.
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